Cada vez que cierro los ojos, cada vez que respiro conscientemente, cada vez que camino a solas, es increíble lo rápido que puedo llegar a ver las diferentes ondas, sonidos, frecuencias, campos electromagnéticos.
Cada pensamiento me lleva, logica y consecuentemente, al siguiente, consecutivamente, muy rápidamente y a veces tan repentino, como sorpresivo.
Pero a pesar de que los pensamientos son aleatorios, es inevitable llegar a la misma conclusión cada vez que estoy solo con mis pensamientos. Es inevitable llegar a la misma pregunta, darle vueltas interminablemente hasta que ya no hay nada mas que exprimirle a ese pensamiento.
¿Que tal si, todo lo que pienso cuando estoy a solas, es parte de una alucinación consecuencia de haber sufrido un derrame cerebral, una caída en la que me golpeé la cabeza o un arrollamiento vehicular?
¿Que tal si mi muerte ya sucedió y toda la felicidad que experimento, es simplemente la alucinación generada en mi cerebro antes de morir?
Luego de estacionarme por segundos, minutos, horas y a veces días pensando en que ya morí y estoy alucinando, la realidad me golpea, sigo vivo. Sí, estoy respirando, durmiendo y despertando cada día, creando luchas internas para librar batallas imaginarias contra mí mismo, porque ninguna batalla es externa, incluso cuando crees que alguien hace algo directamente para ti, beneficioso o no, todas las acciones son personales.
Y si todas las acciones son personales, todos somos libres, todos escogemos nuestra cárcel, tenemos esa libertad y con ella, la responsabilidad que esta Libertad conlleva. Eres libre de asumir las consecuencias de tus actos o no asumirlas, pero una vida sin responsabilidad, es una vida llena de arrepentimientos y culpa.
Se responsable de tu libertad, porque la libertad absoluta, requiere de una responsabilidad absoluta.